domingo, 20 de febrero de 2011

Y te paras a pensar, de repente, todo se queda en silencio, inspeccionas hasta el más mínimo recoveco de tu mente, y todo sigue en silencio. Normalmente podrías sentir el frío que entra poco a poco por la ventana, pero hoy no, el único frío que sientes es el de tu cansada piel, empapada de sentimientos inacabados. Puede que el agua esté resbalando por tu piel, gota a gota, pero eso no importa, lo único que se derrama en tu cuerpo son lágrimas. ¿Tristeza? No, sólo la inmensa impotencia de no poder alcanzar de nuevo esos recuerdos que tanto hicieron bailar a tu corazón. La incertidumbre de pararte a pensar en si algún día volverán. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario